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lunes, mayo 09, 2011

LOS NOMBRES DE LAS FLORES EN LA LEYENDA MEXICANA

                                                     
Fotos y texto: Julie Sopetran
Dicen que los dioses nacen de las flores. Pero según esta leyenda, fueron ellos quienes las crearon y las pusieron nombre. Los niños conocen una historia en México, de lo más curiosa. Está relacionada con los nombres de las flores. Se les enseña a los escolares de cuarto grado. De esta forma se familiarizan con dichos nombres y también aprenden a fijarse en su colorido y belleza.  Esta leyenda me la contó un niño de México, en un cementerio mexicano, allá en Michoacán.
Dicen que, cuando los dioses acabaron de hacer todas las flores que existen, pensaron que tenían que abrir sus corolas frescas por todos los valles y los montes y también a las orillas de las lagunas, sin olvidar las riberas de los ríos o entre los matorrales, también en los ribazos de las carreteras y los caminos o en las milpas. Creo que las flores oyeron las voces de los dioses. Es así como obedecieron y abrieron sus corolas tan hermosas y recién hechas.
Al estrenar la existencia, las flores se sentían confundidas cuando alguien usaba el nombre de FLOR. Dicen que todas volvían la cabeza a la vez. Y lo hacían porque no tenían nombres propios. Los dioses ya habían nombrado a los animales, uno se llamaba oso, otro jabalí, otro calandria, cenzontle, tórtola, cisne…Todos tenían su nombre. Pero las flores no se entendían entre sí porque no tenían nombre propio. No sabían todavía cómo atender a los que admiraban sus encantos.
Así fue como los dioses decidieron reunir a las flores en el Salón de los Nombres y de los Perfumes. Ordenaron a la chachalaca hablantina y al reluciente colibrí que avisaran a las flores, todas, para que asistieran a esta importante reunión. La chachalaca, no dudó en repetir el mensaje y sus gritos se oyeron desde muy lejos. El colibrí susurró la noticia de flor en flor. Durante todo el día y a la hora prevista, las flores desfilaron por la Sala de los Nombres y de los Perfumes y los dioses, que eran muy sabios y buenos, fueron poniendo nombres y creando perfumes en cada una de ellas y así quedó grabado para siempre.

Y los dioses decían: tú te llamarás Azucena, tú Jazmín, tú Gardenia, tú Cuetlaxóchitl, tú Alelí y así todas las flores que conocemos en todas partes del mundo: Azalea, Lirio, Violeta, Alcatraz, Rosa… Son miles de nombres. No podemos conocer todos, pero cada flor tiene su nombre. Y qué decir de los perfumes tan diferentes unos de otros en cada flor, para deleitarnos a todos y también los néctares donde acuden los insectos como las abejas, los dioses pusieron en cada flor una gota de miel para que la abeja las besara. Y también las  mariposas que revolotean sobre los colores.
                                                                       El Cempasuchil (Claveles chinos en España)
Pero sólo una flor no se presentó en la Sala de los Nombres y de los Perfumes. Esa flor jugaba con los niños. La luz del sol la veía bailar y cantar y ella prefirió quedarse con ellos y no asistir a la reunión.
Es una flor muy alegre. Los dioses, que lo saben todo, lo notaron y ordenaron a los hombres y a las mujeres que no la llevaran a los altares ni de vivos ni de muertos, porque a esa flor le faltaba el nombre y el perfume, por lo que no tenía la miel en los labios y sobre todo, le faltaba a esa flor, la bendición de los dioses.
Los niños, dicen que se pusieron de acuerdo en proteger a su flor y fueron ellos los que decidieron ponerle un nombre a la flor sin nombre.   ¿Y saben cómo la llamaron?  Pues… Guie´tiiki o la flor que camina de puntitas. Todas las primaveras, cuando nacen las flores ya cada una con su nombre y perfume propios, cuando los valles se llenan de colores y los jardines de exhuberancia, entonces los niños la esperan y la llaman por su nombre postizo Guie´tiiki. La toman entre sus manos y juegan con ella y bailan y cantan, y desde entonces es así todas las primaveras. Y es que los niños son los dioses de Guie´tiiki. Ella es luz y sabe jugar, aunque no tenga perfume. ¿Tú quieres jugar con ella? Es toda una experiencia de nuestra infancia. Y fue así como este niño mexicano me contó la leyenda de Guie´tiiki. La que hoy quiero traer al blog no sólo para los niños, también para los lectores que todavía tienen alma de niños.