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sábado, noviembre 13, 2010

UN PAÍS MÁGICO



La vida en México tiene un doble sentido. Una dimensión etérea y humana que la convierte en culto, en esencia de costumbres. Sus ritos nos envuelven, su mágia nos cautiva, su semblanza nos une al universo más variado. Sus lugares históricos, no sólo nos deslumbran, sino que nos acercan a la comprensión más elevada de la belleza. Es cuando visitamos México, cuando nos volvemos multicolores, elevando nuestro espíritu con el afán de conocer lo transcendente, lo que merece la pena imprimir en nuestra memoria: sus gentes, sus paisajes, sus monumentos, su especial magnetismo, que como una piedra imán, nos atrapa para siempre.Conocí México de la mano de la fotografía de Mary Andrade, ella y algunas instituciones de México, me llevaron a conocer las noches de muertos en Michoacán, en Morelos, en diferentes lugares… Desde entónces, México ha sido mi centro, mi lugar de encuentros, la puerta amplia y acogedora de América, la mano abierta, el gigante brazo extendido al abrazo, a la concordia, a la comprensión de los Grandes Dioses y los Grandes Misterios. Decía hace algunos años, en la revista de mi creación AZB, que Meso América, está todavía por descubrir para muchos españoles, o tiene mucho que enseñarnos. Es visitando México cuándo descubres esa conexión conmovedora y trascendente. Desde Teotihuacán hasta Tenochtitlán, desde Monte Albán hasta Tzintzuntzan o el inigualable Chichén Itza. México es la transparencia de un mundo mágico y eso es lo que quiero mostrar en este trabajo. El alma de México nos transporta al más fiero y al más dulce de los hechizos. Sus coloridos, sus velas, su música, su danza, sus creencias, sus mercados, sus flores,  si no hay flores, se inventan.


flores
Luchita (Foto: Mary Andrade)

En la foto: Luchita, preparando el Altar de Muertos en el periódico de La Oferta, San José, California) sus artistas,sus murales, sus paisajes, sus celebraciones, sus gentes indígenas o mestizas, su gran prodigio de conservar lo antiguo y su futuro sin fin… todo, me ha cautivado vivamente. Sus niños, sus animales domésticos, sus gentes que viven en armonía con la naturaleza. Sus valles, sus ríos, sus montañas, sus volcanes y  ese humor macabro de la muerte y esa nieve perpetua del Popocatépletl o el cabello dorado de los maizales… ¡Tantas cosas, tanto por aprender!Es este recorrido un poco el resumen de mis viajes a México. Al viajar con Mary Andrade, era para mí inevitable usar mi humilde cámara, un poco a la sombra de esta gran fotógrafo, aprendí a ver esas luces y sombras de un país tan deslumbrante como México. Tal vez, fue un atrevimiento por mi parte querer recoger momentos, que hoy, tienen un mayor significado al contemplarlos. Pero es, como diría Azorin, después del viaje, cuando se degusta lo vivido.  Revivir instantes es reconquistar la magia. Esa magia de México infinita, que se hace posible en el milagro de volver a habitarlo a través de este recorrido. Ojalá puedas, amigo lector, ver y sentir entre los focos de mi lente, y de mi observación, éstas luminosidades de un país amplio, lúdico y humano como pocos. La instantánea no pasa por el filtro casualmente, mucho antes es vivencia, inspiración, capricho en la mirada… , señal o fábula, ¿qué más da? lo que importa es captar el sentido, la primicia, la fuerza y el poder de lo que está y existe ante nuestros ojos: esa frágil y cambiante imagen, que también por arte de magia podemos retener y, ahora, compartir. Me gustaría que este trabajo te invitara a visitar México, fuera esa mano invisible que te empujara y adentrara en los innumerables contenidos históricos, literarios, humanos, que cercan y a la vez liberan el espíritu. Porque son contenidos de la interioridad y el enclave. Inclusión que todos tenemos que añadir a nuestras pobres o ricas biografías. México es el mejor entorno para enriquecer nuestro espíritu. Mi convicción se basa en la experiencia, una experiencia que no me ha sido ajena y que hoy, más que nunca, se para en el detalle para hacer y sentir más de cerca todo lo vivido. Sólo quiero compartirlo contigo y aproximar mi lente a tu descanso y a tu curiosidad. Ojalá pueda, no sólo inmovilizar el tiempo en la belleza, también transmitirlo a estas páginas, para que de una u otra forma, podamos hacer posible y juntos éste viaje… 

Julie Sopetrán